La economía Nacional
Socialista
Bienvenidos nuevamente camaradas y lectores casuales a otra entrega más en
Despierta Cuscatlán, en esta ocasión dejare de lado por esta vez los temas
relacionados a la política para enfocarme en un tema que como nacional
socialista es importante y tenemos el deber de saber, hablo de la economía
nacional socialista o del Reich.
Mucho se ha hablado de los enormes éxitos y avances
tecnológico, Ecológicos, sociales y militares que hizo la Alemania nacional
socialista de Hitler. Cambios que dieron vuelta al mundo y demostraron la
capacidad y cálida alemana de aquellos dorados años, todos estos avances
pudieron ser posible gracias al sistema económico implementado por el führer y el economista alemán Gottfried Feder considerado el padre de la economía NS.
Como nacional socialista considero que debemos tener estos
conocimientos ya que son una parte importante en nuestro ideal y tenerlos claro
a la hora de defendernos en alguna conversación casual o debate. Así como nos
defendemos ferozmente en otros campos de igual manera debemos hacerlo en el
campo económico.
El fin de este trabajo es dar luz en este tema e informar y
también guiar a los camaradas y a las personas que recientemente ha despertado
y decidido ir por el sendero del nacional socialismo. Igual desmentir las
falacias que a través de las décadas el enemigo a dicho sobre este tema. Con
esta introducción iniciemos este maravilloso recorrido.
Economía Nacional Socialista
También conocida como la economía del Tercer Reich es el conjunto de ideas y estrategias económicas aplicadas durante el mandado del gran Adolf Hitler. Esta misma no siguió ningún tipo de doctrina. ya que su principal objetivo fue aumentar la productividad al servicio de la sociedad.
Con este importante desafío es que se da inicio a estas
estrategias económicas las cuales buscaba no solo poner en curso nuevamente la
economía si no también redefinir esta misma. La esencia de la economía del
Tercer Reich se resume en tres puntos básicos:
*Abolición del interés del dinero (Usura).
*Sustitución del patrón oro por el patrón trabajo (también conocido como patrón riqueza).
*El bien de la comunidad debe estar antes que el bien
personal.
Estos 3 puntos son los pilares que hicieron de la economía nacional
socialista todo un exito y una de la mejores de la historia.
Abolición del interés del dinero
Gottfried Feder, el
padre de la economía nacional socialistas en su libro manifiesto para el quebrantamiento de la servidumbre del interés del
dinero, realizo un estudio específico al interés del dinero y porqué este constituye un mal para el país.
La tesis del préstamo a intereses, afirma Feder,” es el invento diabólico del supracapitalismo”.
Solo ello posibilita la indolente vida de zánganos de una
minoría de poderosos del dinero, a costa de los pueblos creadores y de su
capacidad de trabajo; es ella quien ha llevado a la sociedad a vivir contrastes
abismales. El quebrantamiento de la servidumbre del interés del dinero
significa la restauración de la libre personalidad, la salvación del hombre de
la esclavización. El capital prestamista es tan infinitamente superior frente a
todo gran capital industrial (dedicado a producción), que las grandes potencias
del dinero solo pueden ser enfrentadas eficientemente mediante el
quebrantamiento de la servidumbre del interés del capital prestamista.
Hjalmar Schacht (un judío masón y saboteador de los
esfuerzos militares alemanes) fue uno de los principales encargados de
alimentar al principio de los años 30, la inestabilidad que acabo haciendo caer
a los sucesivos cancilleres alemanes hasta que Adolf Hitler asumió el cargo.
Schacht obtuvo prestamos de los banqueros Montagumendessohn, Wasserman, Warburg
y de la banca Morgan norteamericana.
Cuando el futher afianzo el poder y coincidiendo totalmente
con Feder, mostro rechazo a las proposiciones de Schacht para que Alemania
pidiera prestamos de extranjeros y le prohibió definitivamente continuar por
ese camino. Le dijo que no quería que Alemania viviera de préstamos “los prestamos ataban al país; le coartaban
su soberanía”.
Los créditos, además
de que significan una carga de intereses, implican depender políticamente de
fuerzas extrañas a la nación. Los intereses devoran la capacidad de ahorro de
un pueblo.
Schacht y sus amigos masones habían calculado mal su
objetivo. creían que Hitler, tan necesitado de divisas iba a acceder a recibir
prestamos con los brazos abiertos. pero el futher se negó firmemente y los
judíos no pudieron afianzar su control sobre el nuevo gobierno. Este modo
operandi es la trampa que los judíos utilizan para llegar a controlar la
económia de una nación y bajo este influir en las decisiones de estos mismo.
Sustitución del patrón
oro, por el patrón trabajo
En el capitalismo
financiero plutocrático, el capital produce la riqueza, pero en la economía del
tercer Reich, es el trabajo el medio que la produce. Es el trabajo y no el oro,
lo que un verdadero valor para una nación .la mano de obra que transforma las
materias primas en productos, bienes y servicios .la inteligencia de los
inventores, ingenieros, técnicos etc. Y sumado cada miembro de la nación que
tenga la capacidad de inventar algo para el beneficio de pueblo.
En el sistema económico nacionalsocialista sólo se emite
moneda para pagar un trabajo realizado. La moneda está respaldada por el
trabajo productivo y la riqueza real de la nación, y no, como en el actual
sistema económico, por cuestiones intangibles ni por recursos materiales que no
existen en la práctica, ni por "la confianza de los mercados", ni por
la deuda. La masa monetaria de un país debe ser exactamente igual a la riqueza
real y tangible de dicho país y no que haya más dinero o menos dinero que
bienes y servicios disponibles. Si el Estado desea crear crédito (dinero),
antes debe crear riqueza. En ese sentido, el Tercer Reich no creaba dinero para
financiar obras, sino que directamente se ponía a trabajar en las obras,
emitiendo dinero a medida que la obra era completada. El dinero se emitía para
pagar al trabajador. No se necesitaba dinero para trabajar. El dinero era una
consecuencia del trabajo, no del banco ni del mercado.
En los países capitalistas, si no había dinero, todo el
trabajo se paralizaba. Por ejemplo, la crisis del 29 se generó porque los
capitalistas de Wall Street cerraron el grifo del crédito y luego crearon un
gran pánico especulativo. En el capitalismo, si el dinero escasea, da igual que
haya obreros cualificados o fábricas en perfecto estado de funcionamiento: la
economía no funciona. Esto subordina la economía a la política monetaria y
financiera, es decir, a los que controlan el grifo del crédito: bancos
centrales y privados, los verdaderos propietarios de la moneda. Sólo cuando los
bancos quieren, empieza a fluir el capital y éste reactiva la economía.
En la economía nacionalsocialista era, al contrario. Las
fábricas siguen funcionando, los obreros siguen trabajando y a fin de mes son
retribuidos económicamente con el único fin de facilitarles que puedan
intercambiar el sudor de su frente y la riqueza creada por otros bienes y
servicios producidos por compatriotas suyos. En el primer caso, son los
banqueros y los mercados los que controlan la emisión de moneda. En el segundo
caso, son los trabajadores y el Estado los que controlan la emisión de moneda.
El dinero se genera dependiendo de cuánto se produce en trabajo.
Los beneficios producidos por las obras públicas costean su
propia construcción. Por ende, las obras se pagan a sí mismas, y cada vez que
se hace una obra, simplemente se crea dinero para pagar a los trabajadores y
así aumenta la masa monetaria conforme al valor real de la obra. De este modo,
el asunto de los impuestos sufriría una revolución total en un sistema
económico nacionalsocialista: los impuestos podrían bajar muchísimo y hasta
suprimirse del todo, lo cual era el objetivo final de los nacionalsocialistas.
Siguiendo la base de la abolición del interés del dinero, un
banco puede prestar dinero sin interés. El Banco Central de Alemania (el
equivalente a la Reserva Federal hoy en día para Estados Unidos) era el
Reichsbank el cual, a diferencia de su homólogo americano, creaba dinero libre
de deuda y de interés, que representaba un trabajo realizado y que era
propiedad del poseedor de dicho trabajo, no del banco. Actualmente, todo el
dinero que existe es propiedad del banco, no representa un trabajo sino una
deuda o una maniobra especulativa y encima esa deuda es a interés. Eso condena
al sistema económico a seguir creando dinero indefinidamente, con el verdadero
objetivo de concentrar cada vez más riquezas y medios de producción en menos
manos.
El patrón-trabajo es el modo más eficaz de saltarse los
mecanismos de aquellos que emplean la emisión de dinero como herramienta de
dominación y del trabajo ajeno. El dinero no tiene valor por sí mismo, sólo es
un bono por trabajo efectuado, una mera herramienta para facilitar el
intercambio de trabajo, bienes y servicios. Nadie puede ponerse a crear dinero
al gusto si ese dinero no representa operaciones comerciales susceptibles de
ser realizadas o una riqueza real creada.
Este sistema no es novedad: Benjamin Franklin había
explicado exactamente lo mismo con respecto a las colonial scriptures, es
decir, que simplemente había que crear dinero para regular el flujo de bienes y
servicios reales y existentes. Y este dinero, naturalmente, debía estar libre
de interés y de deuda, ya que estaba respaldado por bienes y servicios y, por
tanto, por el trabajo de quien había creado dichos bienes y servicios. El oro
no es necesario, se puede respaldar una moneda con infinidad de activos además
del oro.
Alemania no pedía prestado el dinero, lo creaba ella misma a
partir de trabajo productivo realizado. Si el Estado crea dinero para pagar a
un trabajador que produce algo, el aumento de la masa monetaria no tiene por
qué repercutir en un aumento de la inflación ya que también se han aumentado en
la misma medida los bienes disponibles por lo producido por este. Mientras el
dinero esté respaldado por un activo tangible, no hay inflación.
Los marxistas teorizaban que los factores productivos eran
"tierra" (recursos, materias primas, medios de producción),
"trabajo" (trabajadores de la cualificación necesaria, obras que
necesitan hacerse) y "capital" (dinero). Según esta filosofía, aunque
haya tierra y trabajo, si no hay dinero, los trabajadores se quedan en paro y
las obras se quedan sin hacerse, o los productos sin distribuir, etc. Esto
tiene consecuencias negativas pues condiciona el funcionamiento de la economía
a la disponibilidad de dinero, que a su vez depende de los únicos que, hoy en
día, están capacitados para crear dinero: los bancos usureros. Si el banco
usurero se niega a soltar dinero, o decide mandarlo a otro país, la economía
del país se hunde. Y sin embargo, hay trabajadores de sobra y trabajos que
necesitan hacerse. Por esa razón se le llama "capitalismo": porque
sin capital la economía no funciona. Aceptando esta aberración, los marxistas
aceptan de facto las premisas del capitalismo, según la cual la economía sólo
florece si es regada con capital, y que el trabajo es una mera consecuencia de
ese capital. De este modo, la URSS cambió radicalmente el sistema económico,
pero el sistema financiero seguía siendo el mismo: el trabajo seguía
dependiendo del dinero. El Tercer Reich hizo lo contrario, el sistema económico
no sufrió modificaciones muy radicales, pero el sistema financiero fue
subvertido de pies a cabeza: sólo el trabajo creaba riqueza.
El bien común antes
que el propio
Oswald Spengler afirmó que "Toda vida económica es la
expresión de una vida psíquica... Una economía puede moldearse según el alma de
una generación... La economía tiene un deber moral... Desde Adam Smith hasta
Marx se utiliza un análisis eminentemente materialista... Tenemos una concepción
nueva de la economía que está situada más allá del capitalismo y del
marxismo." Por su parte Feder afirmaba: "Las finanzas deben estar al servicio de la comunidad. Los plutócratas
no deben formar un Estado dentro del Estado. En el área de la política social
nuestro principio debe ser: el bien general es la ley suprema."
Yo juzgo a una economía desde el punto de vista del provecho
que en la práctica proporciona al pueblo y no partiendo de una teoría. Así, si
alguien nos dice: Miren, tengo una teoría económica maravillosa, debemos
responderle: ¿Qué provecho se le puede sacar? Esto es lo decisivo. La teoría no
debe interesar en modo alguno, nos debe interesar únicamente el provecho, pues
las personas no están al servicio de la economía, sino la economía al servicio
de las personas.
Adolf Hitler.
Alemania durante el Tercer Reich era socialista por lo que
se debe entender realmente por ese término: "el beneficio de la
colectividad está por encima del interés particular", "el bienestar
del Pueblo es más importante que las ambiciones materialistas de unos
cuantos". El Estado debe ser como una gran tribu. Quien no sabe vivir en
tribu (y en una tribu el individuo tampoco es nada), no sabrá vivir en Estado,
y ni siquiera comprenderá el mismo concepto del Estado. Así, en uno de sus
discursos, Hitler proclamó que "somos socialistas, somos enemigos del
actual sistema económico capitalista”, pero fue claro en destacar que ese
socialismo "no tenía nada que ver con el socialismo marxista", ya que
"el marxismo está en contra de la propiedad; el verdadero socialismo no lo
está".
Autarquía
El Tercer Reich fue un Estado comercial cerrado, es decir,
una autarquía económica, con aspiraciones a reducir al mínimo la dependencia
con el exterior; fueron movilizadas todas las fuerzas económicas de la nación
con el fin de producir las materias primas y los productos agrícolas
indispensables y limitar al máximo el consumo de productos extranjeros. Se
trataba de evitar los problemas que surgieron en la Alemania de la Primera
Guerra Mundial cuando los británicos bloquearon la mayor parte de importaciones
del país.
Economía dirigida
En los comienzos del régimen nacionalsocialista, Robert Ley
intentó, a imitación del fascismo, organizar corporativamente el Frente del
Trabajo, pero ante las protestas de Alfred Rosenberg, el corporativismo fue
abandonado por el Führerprinzip.
Los consorcios, las cámaras de comercio, las agrupaciones
industriales y la propiedad privada de pequeñas y medianas empresas fueron
respetados. En realidad, el Tercer Reich no modificó la estructura económica de
la República de Weimar, sino que se limitó a intervenirla, fijando precios del
mercado. Si bien se respetó el capital privado, se nacionalizaron empresas que
significaban sectores estratégicos e influyentes (recursos naturales,
comunicaciones y transportes) así como trusts, la banca y los monopolios.
Se llegó incluso a hacer obligatorio el consorcio de
industrias. Resulta interesante hacer notar que el Führerprinzip no fue
introducido en el seno de los consorcios, sino que continuó dirigiendo la
mayoría. De esta manera, la economía dirigida se combinó con la iniciativa de
la empresa libre. El capitalismo fue suprimido, y el mercado fue intervenido y
puesto al servicio de la comunidad.
Productividad e
innovaciones
Cuando el NSDAP llegó al poder en 1933, la economía de
Alemania estaba sumergida en un desastre económico originado por el Tratado de
Versalles y aún sufría los efectos de la Gran Depresión iniciada en EEUU en
1929 y que también había perjudicado severamente el comercio exterior alemán
con seis millones de desempleados y dos millones de subempleados.
Al nacionalsocialismo le bastaron dos años para impulsar un
desarrollo desbordante de prosperidad. Y a los cuatro años el país era ya una
potencia entre las potencias.
Adolf Hitler estuvo a cargo de una de las mayores y mejores
expansiones de la producción industrial, de infraestructura y la mejora civil
como nunca antes se había visto, levantando enormemente la economía alemana.
Entre 1934 y 1937, la Alemania de Hitler gozó de excelentes
estándares de vida para la clase obrera y media. En 1934, el ministro de
Economía del Reich Hjalmar Schacht, para poder financiar el incremento del
gasto público sin necesidad de solicitar préstamos bancarios, ideó el sistema
de los llamados Bonos MEFO que deben su nombre a la Metallurgischen
Forschungsgesellschaft (Sociedad de Investigación Metalúrgica S. L.) Estos
bonos consistían en una suerte de circulación pseudomonetaria paralela en forma
de letras de cambio que además de financiar el gasto público y crear empleos,
redujeron la inflación de forma visible. Se empezaron a emitir con un capital
inicial de un millón de Reichsmarks.
Estos billetes, eran unos títulos de crédito emitidos por
una empresa independiente que permitían al Estado dar créditos a las empresas.
La gran diferencia era que estos títulos de crédito estaban relacionados con la
consecución de beneficios económicos, no con el vencimiento temporal que tiene
normalmente un título de crédito y que lograron en simultáneo mejorar las
exportaciones alemanas mediante los pagos en especie con productos alemanes
(trueque).
La tasa de desempleo se redujo sustancialmente, y para 1938
el desempleo desapareció casi por completo. Alemania pasó de 6 millones de
desempleados en 1933 (43,8% de tasa de paro) a menos de 800.000 parados (12%)
en 1938.
|
Año Desempleados |
|
1932 5.575.000 1933 4.804.000 1934 2.718.000 1935 2.151.000 1936 1.593.000 1937 912.000 1938 429.000 1939 119.000 |
Desde el punto de vista económico, los resultados fueron
notables: de 1933 a 1938, los ingresos aumentaron de 6.600 a 25.000 millones de
Reichsmarks. Se consiguió aumentar el PIB
en un 50% y el producto nacional bruto había aumentado en un
100% desde 1933 hasta principios de 1939. Esto fue llamado en 1950 como el
'milagro económico alemán'.
Esto debido en su mayor parte a través de la construcción de
obras civiles (Organización Todt). Se iniciaron importantes trabajos de
infraestructuras públicas como comunicación vial (carreteras o Autobahn); en
siete años de su gobierno se construyó una red de autopistas nacionales de
12.000 kilómetros que aún hoy en día se utiliza, además de represas, redes de
ferrocarriles, canales, obras hidráulicas y energéticas, edificios majestuosos
y un pack de incentivos para la inversión empresarial y la creación y
desarrollo de la industria militar (prohibida hasta la revocación del Tratado
de Versalles). Entre 1933 y 1938 se construyeron en Alemania 677.870 edificios
que contienen 1.458.124 viviendas populares.
Maxine dijo que era necesario hacer un estudio de esa
estructura económica porque, contra lo que se esperaba, ni una inflación, ni la
falta de recursos económicos ni una revolución interna habían aparecido. Y ya
en el campo de los hechos, Maxine fue encontrando muchas novedades:
Reducido el costo del Gobierno, puesto que Hitler y los
demás funcionarios no cobraban sueldo, los fondos se dedicaban a emprender
grandes obras públicas para dar trabajo a los desempleados. La agricultura,
siendo la base de la economía, recibió apoyo decisivo con diversas medidas y
pudo incrementar la producción de víveres para no depender de importaciones
extranjeras.
Era obligatorio que la industria rebajara los precios de sus
productos cuando se lograba disminuir el costo de tales o cuales materias primas
(insumos).
Los líderes que se enriquecían con cuotas sindicales fueron
reemplazados por "Tribunales de Honor", que exigían cumplir sus
deberes a obreros y patrones. El patriotismo se movilizó como un nexo de la
solidaridad.
Ese mismo nexo fue cultivado para acercar a la clase alta,
la media y la baja, a fin de que la unidad de clases diera más fuerza funcional
a la nación. Solidaridad de clases no lucha entre ellas como propone el
marxismo.
Trabajadores y empleados que llegaban a la edad de retiro,
pero en buenas condiciones físicas, seguían trabajando. Para casos de reducción
de rendimiento se crearon talleres especiales.
Plan de construcción de casas: el costo máximo era de 7,000
marcos, de los cuales podían obtenerse 2,000 como préstamo gubernamental, con
una tasa de interés del 3% anual.
Exención de impuestos a empresas que desarrollaran procesos
técnicos de importancia nacional. Esto alentaba la inventiva.
Se impulsó la industria química para producir sucedáneos de
productos escasos. Así surgió la margarina. Del carbón de piedra se empezó a
producir gasolina sintética. Con piel de pescado se hacían zapatos. Los
autobuses fueron adaptados para usar gas en vez de gasolina. Se aprovechó el
vidrio para hacer tuberías. El papel y el aceite de desecho fueron reciclados.
Los forrajes de verano pudieron usarse en invierno mediante depósitos
fermentadores. Del aserrín se obtuvo harina para forraje. De las papas se
extrajeron azúcares, etc. Surgió una gran variedad de compuestos químicos.
La economía se ajustó para evitar devaluaciones, pues se
negó que éstas tuvieran algo de positivo, aunque el sistema liberal les
atribuye ciertas virtudes.
Nació el Volkswagen (literalmente en alemán, "automóvil
del pueblo"). Fue idea de Hitler la creación de un coche accesible para
servir como medio de transporte en tareas diarias al trabajador y brindarle
placer en sus tiempos de ocio, proyecto que fue encargado a Ferdinand Porsche.
En cinco años se duplicó el número de automóviles. En Fallersleben se construyó
no sólo la fábrica de automóviles más grande del mundo, sino la fábrica más
grande del mundo de cualquier cosa.
Muchas libertades propias del liberalismo económico
"dejad hacer, dejad pasar", fueron restringidas cuando se trataba de
beneficiar a las mayorías. Un sentido de solidaridad lograba que esto fuera
aceptado, según el socialismo nacional.
El gobierno de Hitler promovió un estado del bienestar
cimentado sobre la creación de una seguridad social gratuita que actualmente se
sigue usando, controlando el precio de la vivienda para que fuera asequible a
todos los ciudadanos y gratuitas para los obreros (las hipotecas suponían
aproximadamente un 7% del salario de un alemán medio).
Entregó a los campesinos arios tierras en propiedad que anteriormente pertenecían al Estado.
Se creó una ley "para la disminución del paro
forzoso", y se procuró empleo para los 6 millones de personas que estaban
registradas en las oficinas del trabajo.
Se otorgaron préstamos prematrimoniales a bajo interés, y
existía una importante reducción de impuestos para los matrimonios y familias
con muchos hijos.
Cuando una pareja alemana se casaba, tenía derecho a una
casa y se le daban diez años de plazo para pagarla, y por cada hijo que tenían
quedaba pagada una cuarta parte del inmueble.
Se acordó impulsar la construcción de viviendas baratas en
forma de casas para una o para más familias, y que estas casas debían tener una
parcela de jardín o de tierra tan grande como fuese posible.
Se puso especial empeño en que el precio del alquiler
permaneciera módico, y que en general no debía pasar de 1/5 de los ingresos de
las personas para las cuales están destinadas las viviendas.
Los grandes laboratorios de Peenemunde, inventaron el motor
capaz de lanzar cohetes estratosféricos y se resolvieron los problemas a fin de
colocar satélites en el espacio exterior, que ahora son básicos en la
comunicación telefónica mundial.
El físico Pabst von Chaim, en un laboratorio de Rostock,
estaba terminando de inventar un motor a reacción que luego fue perfeccionado
por el profesor Messerschmitt. Este motor, conocido ahora como "jet",
vino a transformar a la aeronáutica en todo el mundo.
Al mismo tiempo, en los laboratorios Heinkel, la computación
daba sus primeros pasos. Ahí nació para hacer rápidamente los complicados
cálculos sobre el mejor rendimiento de las convaduras en las alas de los
aviones.
Política agraria
El nacionalsocialismo, lejos de intentar proletarizar a la sociedad, impulsó la formación de nuevos grupos selectos. Puesto que consideraba a la agricultura como base de la economía, en el campo, constituyó una clase privilegiada de labradores cuyas haciendas formaron bienes de familia inalienables, indivisibles y transmisibles por derecho de mayorazgo.
El nacionalsocialismo adopta una posición decididamente proteccionista respecto de la agricultura y en cuanto a la distribución de la propiedad rústica sigue el criterio de combatir la rentabilidad, asegura la tenencia familiar y reunir la condición de propietario y trabajador. Los casos de expropiación y hasta sin indemnización, están claramente consignados en el programa de los 25 puntos. Pero, posteriormente a éste, el partido hizo una declaración extensa sobre la cuestión agraria alemana (marzo de 1930) y sobre los trabajadores del campo, que, sintética mente, se exponen a continuación.
Foto: Logo del Ministerio de Agricultura del Tercer Reich, con la leyenda Blut Und Boden (Sangre y Tierra).
El pueblo alemán cubre una gran parte de sus necesidades
alimenticias con la importación de subsistencias; esta importación la pagaba
con el producto de su comercio exterior, con la exportación industrial o con
los capitales alemanes colocados en el Extranjero. Pero actualmente Alemania
paga esa importación de subsistencias con el dinero que toma a préstamo en el
exterior, principalmente. Si falta el crédito, se interrumpe el
aprovisionamiento y entonces el proletario alemán, principalmente, tiene que
trabajar a bajo precio o emigrar. La liberación está en que la tierra alemana
produzca lo necesario. Hay que aumentar el rendimiento de la agricultura
nacional. Fuente de renovación juvenil es la población campesina. Sus peligros
son también amenaza para el Estado alemán
Pero el mayor rendimiento agrícola tiene como obstáculo la
falta de maquinaria, dado el endeudamiento del labrador y la falta de cultivos
remuneradores. Por otra parte, la presión tributaria es agobiadora; la
concurrencia extranjera poco evitada; las ganancias del gran comercio
intermediario, excesivas y en manos de los judíos; los precios por abonos y
fluido eléctrico, en manos de consorcios judíos, usurarios... El labrador no
hace más que contraer deudas.
La mejora de los campesinos se conseguirá mediante la
desgravación tributaria, evitación de deudas, rebaja del interés de los
préstamos estímulos a la remuneración del cultivo, proteccionismo aduanero,
eliminación de la especulación bursátil de los productos agrícolas y de la
explotación de los agricultores por el comercio al por mayor de sus productos y
su substitución por asociaciones agrícolas fomentadas por el Estado; suministro
de maquinaria, abonos, semillas y ganado a precios ventajosos, mejoramientos;
extinción de plagas, informaciones e investigaciones agronómicas del suelo,
gratuitamente. Los trabajadores del campo serán admitidos, mediante contratos
de trabajos justos, en las asociaciones de campesinos; el Estado será el
inspector y juez supremo. Los trabajadores que descuellen serán preferidos para
establecerlos como colonos y la mejora de la habitación y del salario para los
trabajadores ha de constituir una rápida realización. Fomento de la enseñanza
agrícola y de la cultura campesina.
Hitler termina su declaración diciendo que es un desatino
creer que se puede excluir ninguna clase profesional de la comunidad popular y
que es un crimen lanzar a los campesinos contra las ciudades, pues las dos
partes, para florecer, han de ser conjuntamente.
La predisposición de ánimo del nacionalsocialismo se refleja
en la monografía de J. Dorner, que no siendo programática expresa bien el punto
de vista del partido en variadas propagandas.
Política industrial
La concepción industrial del nacionalsocialismo, la expresa
Hitler en estas palabras: «Lo que nosotros en torno nuestro contemplamos como
inventos materiales, todo es resultado de la fuerza creadora y de la capacidad
de cada persona... Todos estos inventos sirven, en su más profunda
significación para un desenvolvimiento humano altamente realizado.
La técnica en su manifestación actual, se muestra en la
industria, principalmente y está enlazada con el rentabilismo capitalista y
subordinada a él, y ésta, a su vez, manejado por el espíritu judaico-materialista.
El punto de vista que sobre este tema defienden los
nacionalsocialistas recuerda una ya vieja interpretación de los economistas
científicos, puramente científicos, sobre qué es lo económico. Unos economistas
entendían que sólo puede considerarse "económico" lo que tiene el
carácter de economicidad y que esta consiste en obtener el mayor producto con
el menor esfuerzo. Así presentado el llamado "principio de
economicidad", parece algo muy conveniente, deseable y hasta justo; pero
si se reflexiona sobre los elementos que se reúnen en el trabajo social y en
las consecuencias de la aplicación de tal principio, pronto se ve que la
resultante posible y casi inevitable es la explotación del trabajo de suerte
inhumana y el estrago social.
Otro ejemplo: El gran comercio puede dar más baratas las mercancías que el pequeño comercio porque tiene el auxilio de la maquinaria y del gran capital; el comprador, al adquirir más barato, realiza un menor esfuerzo económico y por lo tanto, conforme al principio de la economicidad, tal comercio sería más deseable, preferible a todo otro que no reúna tales condiciones. Sin embargo, el pequeño comercio representa una masa de población, una base familiar, por regla general, que constituye la solidez social básica; no significa una acumulación financiera pero sí algo que vale mucho más, como es una masa de población nacional sustentáculo del Estado. Por consiguiente, toda política económica orientada en el sentido de proteger a la gran empresa y relegar a la pequeña, queriendo ser económica acabaría por socavar la economía nacional. Y cosa parecida puede decirse de la política comercial exterior que, queriendo obtener más baratos los artículos de importación, abriese las puertas aduaneras a poderosos concurrentes que aniquilarían a los productores nacionales que no pueden competir con el extranjero.
En 1932, el comercio de los bazares se cifró en Alemania en 2.500
millones de marcos. Aunque esto representa la décima quinta parte del volumen
del comercio al detalle, como el volumen de 50.000 medianos comercios que
tengan de tres a cuatro empleados, trabajando, además, su propietario. Estos
50.000 comercios, con sus correspondientes 150.000 a 200.000 empleados,
resultan eliminados por los bazares. En este círculo hay que incluir, además,
de 200.000 a 250.000 individuos más que se quedan sin pan. Y las enormes
ganancias de los propietarios de los bazares son atesoradas y sirven para otros
fines distintos de la productividad industrial.
Y por lo que al personal se refiere mientras los empleados
son mal retribuidos, los directores como ocurre en el consorcio Karstadt,
reciben una paga fija de 120.000 marcos y el 30 por 100 del beneficio neto, más
otras ventajas. Esta participación, con las demás ventajas, se cifraron en el
año 1929 en 6,5 millones de marcos. Añádase a eso que los directores son
también accionistas y sacan sus buenos dividendos. El negocio no puede ser más
redondo.
No precisa insistir más sobre el tema para formarse una idea
de los fundamentos en que se apoya el nacionalsocialismo para combatir los
bazares.
La estatificación
El programa del partido consigna la estatificación de las
explotaciones gigantescas. Hay que fijarse en que el programa admite la
conservación en propiedad privada de las explotaciones pequeñas, medianas y
grandes, en todos los dominios de la vida económica, pero excluye las
explotaciones gigantes (Riesenbetriebe). Pero que no es precisamente la
magnitud, la concentración, lo que dicta este pensamiento, sino también otras
condiciones y circunstancias. Toda orientación marxista queda excluida. Se
reconoce que hay industrias que no pueden ser llevadas en pequeña explotación
(los altos hornos, por ejemplo), pero otras sí. Son más convenientes 100.000
zapateros, que pueden muy bien explotar tal industria, que no cinco fábricas
gigantescas de zapatería.
Los conciertos, sindicatos y trusts deben estatificarse.
Teóricamente, la producción industrial en gran escala puede ofrecer productos
más baratos y mejores, indudablemente; pero, en realidad, lo que ocurre con
estas organizaciones gigantes es que dictan el precio al mercado, disponen la
calidad de las mercancías y limitan su cantidad. El consumidor entra sólo en
cuenta para el cálculo del límite máximo y mínimo de su capacidad de compra.
Los llamados ring, operan reabsorbiendo las demás de la misma clase y así se
evitan la competencia; se adscriben o se cierran. De esta suerte se regula la
oferta de productos al señalar "contingentes" para el mercado, y
automáticamente hacen jugar la oferta y la demanda y, por lo tanto, el precio.
Eliminada prácticamente la competencia, se hace amo del mercado la explotación
gigante. Y el accionista, entonces, lo que busca es sacar el mayor interés a su
capital, aunque padezca la calidad del producto y se pisotee el interés del
consumidor. Todo invento que puede representar una mejora se mira con gran
prevención, sobre todo si amenaza a la rentabilidad del capital. No pocos de
ellos han sido comprados y escondidos. Y como ya no pueden emprender otra
orientación, puede decirse que han cristalizado; disponen de una gran
burocracia y están maduros para entrar en la estatificación en beneficio de la
colectividad.
La Hacienda y el Estado sin impuestos
La concepción financiera del nacionalsocialismo en este
respecto es muy interesante. Bastaría, de momento, enumerar los puntos
salientes de la orientación para que quedase justificada la curiosidad que,
lógicamente, despierta. Los impuestos se admiten sólo para cubrir los gastos
improductivos (gastos de administración, de defensa, etc.); la presión
tributaria ha de ser regulada conforme a la capacidad económica; las deudas
interiores sufrirán la anulación legal, teniendo en cuenta los intereses
devengados y pagados. Y si el Estado se libra de deudas y suprime el interés
del dinero, puede prescindir de impuestos, ya que en realidad lo que se ingresa
hoy queda absorbido por el servicio de la Deuda.
Supresión de todo
impuesto destinado a pagar intereses de deudas.
Los impuestos son admisibles para cubrir los gastos
improductivos, siempre que para ello no bastasen los ingresos procedentes del
dominio fiscal (ferrocarriles, correos telégrafos, montes públicos, minas,
etcétera).
Para necesidades especiales y extraordinarias, sobre todo
para atender a los gastos de guerra, se recurrirá a los impuestos directos e
indirectos.
Los impuestos directos sobre la propiedad inmueble se
admiten con nueva graduación; con mínimo de exención y consideración especial
de las familias con hijos y otras cargas.
Los funcionarios públicos estarán libres de impuestos, y los
que estén casados tendrán bonificaciones especiales.
Los impuestos indirectos, en tiempos normales, se aplicarán
a los objetos de lujo, a su producción y a los consumos de masa no saludables
(tabaco, alcohol, etc.). Los demás impuestos indirectos que hoy gravan a la
gran masa popular, hay que evitarlos (azúcar, cerillas, sal, gaseosas, gas y
electricidad, etcétera).
Las ganancias extraordinarias de guerra hay que revisarlas,
con distinción entre las ganancias de coyuntura y las del trabajo simplemente.
Desgravación del impuesto de timbre y de tasas que
dificultan la disposición de los bienes, siempre que ésta, no vaya contra el
interés general. En esta categoría quedan comprendidos también los impuestos
sobre herencias y donaciones.
No se puede hacer la crítica de tal orientación sobre bases
experimentales porque no han sido llevadas a la práctica estas directrices.
Teóricamente, no obstante, puede afirmarse que tal orientación, de realizarse,
representaría la mayor revolución financiera que en materia de Hacienda hubiese
conocido el mundo. La que más salta a la vista en esto es la notable
desgravación de la carga tributaria. ¿Cómo podría un gran Estado moderno cubrir
sus necesidades mermando tanto los ingresos? A ello contesta Feder que,
suprimidas las deudas, el problema se reduce notablemente, y entonces el Estado
cumpliría su misión verdadera, o sea, la de proteger la propiedad de sus
súbditos y fomentar las riquezas rurales del país en beneficio de todos y no
absorber el dinero de los particulares para perpetuar la economía de la Deuda.
Frente del Trabajo
Artículos principales: Frente del Trabajo Alemán y Fuerza
por la Alegría
Lo mismo que en la URSS y que en la Italia fascista, fue
prohibida la huelga, y como los sindicatos fueron disueltos, el obrero quedó
sin intermediarios frente al Estado, que intervenía como árbitro en caso de
conflictos laborales. El Estado intervenía para aconsejar o reemplazar las
insuficiencias en el material agrícola e industrial. No se produjo ninguna
resistencia obrera y los socialistas se adhirieron en masa al régimen. El
Frente del Trabajo, creado en mayo de 1933, había reunido 25 millones de
afiliados, que formaban un bloque único dividido en secciones administrativas.
Armamentismo
La concentración de capital en la industria de armas favoreció
una rápida expansión de la capacidad industrial germana y ayudó a reducir los
niveles de desempleo, no obstante, la gran mayoría de las empresas alemanas
producían para el sector privado y el consumo.
Por otra parte, la razón detrás de esta política económica
alemana, además de aquellas emanadas del Tratado de Versalles, era que Hitler
siempre consideró a la URSS como una amenaza para toda Europa. De este modo,
esta aparente "economía de guerra" tenía como propósito la legítima
defensa nacional y una planificación ante un inevitable conflicto bélico entre
Alemania y el Estado soviético, un conflicto del que nunca se esperaba que
desembocaría en una guerra mundial provocada por las potencias occidentales.
El territorio alemán de 1918 a 1933, resultaba insuficiente
para la población alemana, por lo que se vio necesario expandir el espacio
vital (Lebensraum) hacia el Este de Europa, en territorios ocupados por la
URSS, escasamente poblados y con un nulo aprovechamiento de sus recursos.
*Destruir el judeo-marxismo internacional.
*Citas sobre la economía del Tercer Reich
Una de las causas principales de la Segunda Guerra Mundial
fue el deseo de las potencias marítimas de destruir las políticas y estrategias
economicas del Tercer Reich ya que rivalizaban con el sistema financiero
occidental el cual terminaría por imponerse rigiendo el mundo actualmente:
Los grandes banqueros se alarmaron con los éxitos de la
política financiera de la Alemania de Hitler, de la misma manera que varias
generaciones atrás sus familias se asustaron de los éxitos de la natural
economía de Lincoln y de Napoleón. Lo que hubiera sido un laudable progreso
para Alemania y otros paises tomando ejemplo de ella fue, en realidad, la
principal causa de la Segunda Guerra Mundial. La lucha entre políticas
monetarias rivales era inevitable.
Cornelius Carl Veith, Citadel of Chaos.
Marriner Eccles, del Federal Reserve Board, y Montagu
Norman, presidente del Banco de Inglaterra, llegaron a un acuerdo, en 1935,
sobre la política a emplear para aplastar, por todos los medios, incluyendo la
guerra, si fuese necesario, los experimentos financieros de Hitler.
The Word de Glasgow, 3-8-1949.
El crimen imperdonable de Alemania antes de la II Guerra
Mundial fue su intento de extricar su poder económico del sistema de comercio
mundial y crear su propio mecanismo de cambio, que le negaría beneficios a la
finanza mundial.
Winston Churchill, Memorias.
Las dos principales causas de la II Guerra Mundial fueron:
Primero. El éxito del sistema alemán de trueque. Segundo. La determinación
hitleriana de no aceptar préstamos extranjeros. Su declaración de que los
negocios de Alemania serían llevados a cabo de la misma manera que los de un
honrado comerciante causó verdadero pánico en los círculos financieros.
Francis Neilson, The
Churchill Legend.
No vamos a permitir que ese fulano, Hitler, se salga con la
suya. Su política monetaria es un peligro para todos.
Bernard M. Baruch, durante un homenaje a George C. Marshall en 1938,
citado por Francis Neilson, The Tragedy of Europe.
Debemos mantener bajos nuestros precios, aún perdiendo
dinero, pues así obtendremos a los clientes de las naciones no beligerantes.
Será la única manera de destruir el sistema alemán de trueque.
Hitler ponía en práctica el patrón Trabajo, opuesto al
patrón Oro. En sus relaciones comerciales internacionales preconizaba el
"barter" (trueque) y estaba dispuesto a no aceptar los préstamos
bancarios extranjeros (la Banca alemana había sido embridada y puesta al
servicio del Reich). Esto era fatal para la Alta Finanza Internacional, no ya
por el hecho de haber perdido al importante mercado alemán, sino por el peligro
que representaba el Reich, en su doble vertiente de su expansión económica y de
ejemplo para otros países que desearan romper las cadenas de la Kapinter… En
plena guerra, en Alemania, no se habla de la necesidad de aumentar los
impuestos, ni de estimular el ahorro ni de lanzar enormes empréstitos de
guerra. Muy al contrario. Recientemente acaba de abolirse un importante
impuesto. El dinero es tan abundante que, desde nuestro punto de vista, no
tiene explicación. Hitler parece haber descubierto el secreto de trabajar sin
un sistema financiero clásico y haber puesto en marcha un sistema basado en el
movimiento perpetuo.
The Times, Londres, 11 y 13 X 1940 y 15 X 1940.
Alemania emitió dinero libre de deudas y sin intereses a partir
de 1935, lo que representó el sorprendente ascenso de Alemania de la depresión
a una potencia mundial en cinco años. El gobierno alemán financió la totalidad
de sus operaciones de 1935 a 1945 sin oro y sin deuda. Todo el mundo
capitalista y comunista se movilizó para destruir a la revolución alemana, y
poner de nuevo a Europa bajo la bota de los banqueros.
Sheldon Emry, Billones para los banqueros, deudas para las personas
(1984).
Críticas refutadas
Ningún análisis económico "serio" habla
objetivamente del nacionalsocialismo ni de su economía. La escuela austriaca se
obsesiona con relacionarlos con el "socialismo" (entendido en su
forma vulgar de "comunismo") y los marxistas se obsesionan con que
"se trataba de un instrumento de la burguesía y del capitalismo".
Los alcances de la economía nacionalsocialista fueron tan
considerables y se dieron en tan corto tiempo, que sus adversarios (Fondo
Monetario Internacional, Bancos, Multinacionales, etc. la mayor parte
controlados por el judaísmo internacional) han considerado indispensable
ocultar del todo en qué consistía. Se le ha colocado encima una lápida y no se
enseña a los universitarios ni a los alumnos de las escuelas de economía. Ya
que pondría en peligro mortal su intereses y beneficios lo cuales ha conseguido
a base de mentiras. Esta son las verdaderas razones por la cuales el JUDIO optó
por la guerra contra la Alemania nacional socialistas.
Keynesianismo
La mayoría de autores pro-globalismo argumentan erróneamente
que la economía nacionalsocialista se basaba simplemente en un sistema
keynesiano.
Sin embargo, Keynes no consiguió que EE.UU. llegase al pleno
empleo a pesar del enorme tamaño del país y su disponibilidad ilimitada de
materias primas, no abolió el patrón-oro, no instauró el patrón-trabajo y no
abolió el interés del dinero (usura) ni la especulación.
En el capitalismo, el keynesianismo consiste básicamente en
que el Estado se endeude mucho con los prestamistas para generar empleo
(normalmente vía obra pública) para hacer crecer la economía esperando que esto
la reactive dándole un impulso en épocas de recesión, el problema es que
endeudarse mucho también genera muchos intereses que se van a cobrar esos
prestamistas lo que a la larga genera también inflación, además de dejarse a
merced de ellos y de la habitual mala gestión, derroche y falta de incentivos
por parte de los funcionarios de las democracias liberales.
Si la masa monetaria aumenta en proporción a la producción no hay inflación. Esta sólo se produce cuando el aumento de la masa monetaria es mayor que el de la producción. Ese dinero de nueva creación era retirado de la circulación conforme iba siendo devuelto para evitar que la primera pudiera superar a la segunda. No hubo inflación en la Alemania del Tercer Reich.
Economía de guerra
Aunque Maxine reconoció que la economía del Tercer Reich tuvo muchos logros, sus conclusiones terminan por condenarla porque según ella, entrañaba un aspecto "antisemita" y porque "era una economía de guerra", una sentencia que fue propagada ampliamente por el economista judío Paul Samuelson, lo que le valió el Premio Nobel en 1970.
Sin embargo se trata de un dogma sin bases reales. John
Kenneth Galbraith, jefe del Control de Precios en Estados Unidos durante la
Segunda Guerra Mundial, dice que hasta 1941 (durante los primeros nueve años
del régimen de Hitler), había más economía de guerra en la Gran Bretaña que en
Alemania. En ese año los ingleses fabricaron 20.100 aviones militares, frente a
10.775 aviones alemanes; 4.843 tanques ingleses, frente a 3.790; 16.700
cañones, frente a 11.200.
Foto: Un Panzer Tiger V Conocido en aleman Panzerkampfwagen saliendo de la fabrica de berlin rumbo al frente oriental.
Otro experto, Burton E. Klein, también niega que la economía
nacionalsocialista se hubiera basado desde 1933 en lo que se denomina
"economía de guerra". Hasta que la guerra se generalizó (1941-1942)
comenzó plenamente el gran esfuerzo bélico.
En 1940, menos del 15% del PNB de Alemania se gastaba en
armamentos, en 1941 todavía era solo del 19% y sólo hasta 1944, alcanzó el 50%
cuando se declaró la "guerra total". Por el contrario, Stalin gastó
el 32,6% del PNB de su nación en armamentos en 1940 y 43,4% en 1941.
Respecto a Estados Unidos, la declaración de guerra de Reino
Unido y Francia contra Alemania reactivó la máquina del capitalismo
norteamericano que apenas funcionaba desde la crisis de 1929 y que el New Deal
no había logrado poner en marcha. Dicho de otra manera: el capitalismo logró
salir de una crisis que no había logrado superar en 10 años gracias a que
inició la Segunda Guerra Mundial.
Conclusión
Ahora bien, estimado camarada y lectores en general, ya
conoce porque la economía nacional socialista fue todo un éxito en todos los
sentidos. Alemania un país totalmente desgastado por la guerra y atado por el
injusto tratado de Versalles por los vencedores, paso en menos de 4 años hacer
una de las grandes y poderosas naciones del mundo. gracias al sistema económico
NS. razones por la cual la misma plaga de siempre los judíos, llenos de envidia
y rencor no toleraron la idea económica del Hitler .es por esta razón y otra que se declaró
la guerra al Reich ya que su revolucionaria idea económica. era un peligro
potencial y solo era cuestión de tiempo que las demás naciones se inclinara al
nuevo sistema económico del Reich y con ellos el fin de su negocio. la usura y
préstamos de dinero con interés malignos con el fin de doblegar y ejercer su
inmunda influencia en las decisiones de estos países.
Camaradas y lectores casuales. siempre hay otra opción,
basta ya de mentiras y falsa promesa económicas que siempre propone los mismos de siempre .la economía NS es la solución para nuestra amada nación. Ni derecha
ni izquierda. Nacional Socialismo la verdadera disidencia.
Luchemos por nuestra tierra …luchemos por nuestra
raza…luchemos por nuestra causa ….
Luchemos por nuestra patria ……SIEG HEIL……SIEG HEIL…… SIEG
HEIL…….EL SALVADOR
Bibliografía
1.Arthur Reinhold Hermann, Arthur Ritsch, La Economía
Nacionalsocialista. 1934.
2.Gottfried Feder, Manifiesto para el quebrantamiento de la
servidumbre del interés del dinero.
3.Economía de éxito: Ahora prohibida. Recopilación de los
textos de Gottfried Feder.
4.Ignaz von Unter den Linden, Adolf Hitler: Genial
Arquitecto del Tercer Reich.
5. Maxine
Y. Sweezy, The Structure of the NS Economy. Fondo de Cultura Económica.
1944.
Referencias
1. Discurso de Hitler el
1 de mayo de 1927, citado en: Toland, J. (1976). Adolf Hitler. Garden City, N.Y.: Doubleday
Speech, pág. 224
2.Carsten, Francis Ludwig (1982). The Rise of
Fascism. University of California Press, pág. 137.
3. H. J. Braun, The German Economy in the
Twentieth Century. The German Reich and the Federal Republic, Routledge,
Londres y Nueva York, 1990, pp. 83 y 84.
4. M.Y. Sweezy. 1940.
5. Nationalsozialismus und Landarbeiterschaft, München, 1930 ,pág 5 - pág 4
6.Bauernstand und Nationalsozialismus, München,
1931.
7.Mein Kampf.
8. P. Schwerber, Nationalsozialismus und Technik, München, 1932, pág. 25 pág. 47.
9.A B C des
Nationalsozialismus', 1933, Berlín.
10. Der Deustche Staat,
pág 129.
11.Véase también sobre
esta materia la monografía de H. Buchner, Die goldene Internationale. Vom
Finanzkapital, Tributsystem und Trägern, München, 1931.
12.Economía NS y el mito
del Keynesianismo
13.John Kenneth Galbraith, Memorias. Ed.
Grijalbo.





